Revisamos los mecanismos que se están utilizando en México para socavar el histórico monopolio estatal en la industria petrolera de dicho país.

Entrevista a Víctor Rodríguez Padilla, docente investigador del departamento de energía de la universidad nacional autónoma de México, revisamos los mecanismos que se están utilizando en México para socavar el histórico monopolio estatal en la industria petrolera de dicho país, revisión que también nos sirve para echar una rápida mirada a la experiencia mexicana en el sector hidrocarburífero. 

PetroPress (PP): ¿Cuál es la forma de gestionar los hidrocarburos en México?  

Víctor Rodríguez Padilla (VRP): La constitución mexicana prevé que el petróleo y los hidrocarburos están reservados a la nación, concretamente, los hidrocarburos son propiedad de la nación y la actividad petrolera está reservada para el Estado, durante mucho tiempo se mantuvo la interpretación de que era un monopolio en que el Estado hacía todas las actividades de exploración, desarrollo, producción y también refinación, prácticamente toda la cadena petrolera. Participaban los privados en la parte de comercialización de los productos y con contratos de servicio, estos últimos siempre los ha necesitado PEMEX, pero eran contratos muy limitados no tenían gran alcance, eran para obras muy precisas y servicios muy puntuales, que el sector privado podía hacerlos. 

PEMEX tenía una planeación centralizada y tomaba todas las decisiones estratégicas, pero, a partir de los años ochentas se empieza a cambiar esta visión y se asume un enfoque diferente respecto a los contratistas; se comienza a contratar servicios cada vez más integrados, cada vez más grandes y con más tareas, aunque eran contratos de prestación de servicios cada vez el operador tomaba un papel más relevante en la industria. Hasta que llegamos a principios del año 2000 donde los contratos cambian fundamentalmente su naturaleza.  

PP: Antes de hablar de la naturaleza de esos contratos ¿Cuál es tu evaluación del monopolio estatal, específicamente, PEMEX ha hecho una buena gestión o se justifica ese cambio que acabas de explicar?  

VPR: PEMEX, antes de la entrada del presidente Carlos Salinas de Gortari, era una empresa muy diferente a la que hay ahora; había un sentimiento de que todo tenía que hacerlo la compañía, de que tendría que ser en beneficio de México y, prácticamente, se hacía cargo de todas las actividades que le correspondían, realmente ejercía sus funciones de monopolio. 

Los resultados, sin embargo, no eran totalmente satisfactorios porque PEMEX dependía totalmente del Mi n i s t e r i o de Finanzas que le asignaba su presupuesto y finalmente tenía el control y tomaba las decisiones por PEMEX. Actualmente, todas las decisiones de inversión, por ejemplo, no se toman en Pemex se continúan tomando en el Ministerio de Finanzas, de tal manera que las decisiones estratégicas estaban y están fuera de la empresa. 

A ello hay que sumar que PEMEX estaba y está sometida a un régimen fiscal muy pesado que le impide cumplir sus funciones, de tal manera que empezó a faltar exploración, si bien la producción se mantuvo muy elevada gracias a que tenemos un yacimiento muy grande que permitió amortiguar los impactos de no explorar, se descuidó la refinación, la petroquímica, los ductos, el mantenimiento, así que los resultados económicos no han sido buenos. Pero, no precisamente porque fuera una mala compañía sino porque las decisiones estratégicas de PEMEX estaban y están fuera de la empresa, dependían y dependen del dinero que le asigna el Congreso, asignación realizada con criterios completamente macroeconómicos y no con base a indicadores operativos o propios de la industria. 

Lamentablemente, siempre se consideró a Pemex una especie de vaca lechera, a la cual habría que sacarle todo el dinero y darle un poquito para que se mantuviera; eso se reflejaba en sus indicadores de eficiencia, que indicaban que no era una buena empresa, pero fundamentalmente por la razón que ya mencioné.  

 

PP: Volviendo al tema de los contratos que mencionaste anteriormente ¿concretamente cómo surgen, cuál es su naturaleza?  

VPR: Hay un cambio fuerte cuando entró Salinas de Gortari, en ese entonces empieza una apertura final de la economía que también alcanza a la empresa petrolera; se firmó, por ejemplo, un tratado de libre comercio que permitía que las empresas de los Estados Unidos y Canadá se beneficiaran en las licitaciones internacionales del sector público y en particular de las licitaciones de PEMEX. 

Así, cada vez, más empresas empezaron a tomar un rol protagónico siendo contratistas, hasta que actualmente PEMEX ya no hace nada, todo lo da a contrato. Tanto es así que los equipos de perforación se vendieron, se vendieron los barcos, se vendieron los aviones, pero lo más importante, PEMEX comenzó a desprenderse de todo lo que no era toma de decisiones administrativas, así la empresa fue perdiendo solvencia técnica; hemos llegado a una situación en este momento donde PEMEX no podría subsistir sin contratistas, prácticamente todo se hace por medio de contratos de servicios. 

Los últimos, los denominados Contratos de Servicios Múltiples (CSM) son los que han sido más complicados en su concepción y conflictivos para su aplicación, porque esos contratos son realmente concesiones en exploración y producción disfrazadas de contratos de servicio; al contratista se le deja toda un área para que encuentre, extraiga los hidrocarburos y los entregue a PEMEX, a cambio de un pago en función de sus costos.  

PP: ¿Por qué dices que son una concesión disfrazada, que diferencia un contrato de servicio de una concesión?  

VPR: El contrato de servicio está diseñado para que el contratista realice una serie de obras o de servicios específicos, con una duración determinada de tiempo   que no es superior a tres años; además las decisiones sobre las características técnicas de lo que se está haciendo las debe fijar PEMEX; en los contratos de servicio PEMEX supervisa, controla y toma las decisiones cruciales, en cambio, en los CSM, que son las concesiones que te digo, se les da a los contratistas un área para que desarrollen todas y cada una de las actividades que se necesitan, que las van haciendo conforme a los resultados de la exploración y explotación, aquí las compañías invierten y toman las decisiones, PEMEX, simplemente, recibe los hidrocarburos que extraen las compañías; además estos contratos duran 20 años, concebidos así son en realidad contratos que facultan a la exploración y explotación de hidrocarburos, no son contratos de servicios.  

PP: ¿Qué aspectos más configuran el socavamiento de PEMEX y el monopolio estatal en la industria petrolera mexicana?  

VPR: Después de 2008 hubo una gran reforma energética que, en precisión, fue una reforma petrolera que tocó tres aspectos el recurso natural (los hidrocarburos), la industria petrolera y a PEMEX. 

Respecto a los hidrocarburos se autorizó en la ley (no en la Constitución; ésta no cambió) que el sector privado pudiera hacer todas las actividades de exploración y producción a través de contratos de servicios, contratos que como acabo de decir, en realidad son concesiones. 

En la industria petrolera, en todas las actividades que la ley considera ser sustantivas y de carácter productivo (refinación, transporte, etc.) también se pueden asignar contratos de muchos años, de 20 a 30 años, y también se los consideran contratos de servicios, cuando en realidad son contratos de explotación; entonces hay una privatización disfrazada en todo lo que es la industria petrolera y sus actividades. 

Luego se hizo una reforma importante en PEMEX, en la que se dio un giro empresarial y se le cambio los objetivos a la empresa. Ahora el objetivo más importante es la creación de valor económico, así la compañía se corporativizó, este es el concepto que se utiliza para señalar que PEMEX asumió totalmente una orientación y una filosofía privada; ya no es la empresa nacionalista que trabaja para México, que está cuidando el petróleo y otros objetivos nacionales, sino es una empresa dedicada a hacer los negocios, pero como ha perdido la solvencia técnica que tenía anteriormente, eso se concreta sólo en una empresa administradora de contratos. 

Este es un camino completamente equivocado porque va a la muerte de PEMEX como empresa petrolera; actualmente PEMEX se está convirtiendo en una administradora de contratos, ya no hace las actividades que realmente tiene que hacer. Está perdiendo el control técnico económico de la cadena petrolera; actualmente, las que tienen el control son las empresas operadoras, que son las que hacen toda la parte técnica. Así PEMEX perdió su esencia de compañía petrolera, ya no es la empresa que hace todas las actividades y tiene una visión integral de la industrial, ya no, ahora es simplemente la empresa que administrará más o menos cincuenta contratos.  

PP: ¿Hay alternativa a ese escenario, cuál sería, qué camino debería seguirse?  

VPR: La alternativa es que tendría que cambiar el gobierno, porque esto que estoy contando es una política gubernamental desde hace 30 años, desde que se estableció el sistema de economía de mercado. El problema es el modelo económico, no hay una política económica enfocada al desarrollo endógeno y a la creación de competencias nacionales, sino a la destrucción de los conocimientos y de todo lo que construyó México durante el periodo en que se mantuvo vigente la Constitución. Lo que habría que hacer es un cambio total de gobierno y cambiar muchas leyes porque el socavamiento del monopolio estatal en el sector petrolero lo han estado haciendo a través de cambiar leyes secundarias, reglamentos y otras normas menores.  

PP: A la luz de tu experiencia ¿Se justifica tener una empresa estatal, se justifica tener una empresa monopólica o hay que combinar siempre con la participación privada, cuál es tu opinión?  

VPR: La respuesta a la primera pregunta es totalmente sí; sí se necesita una empresa pública operativa, porque es la única manera de controlar técnicamente la recuperación de la renta, ejercer los derechos de propiedad sobre tus hidrocarburos y tener plena soberanía y control sobre la riqueza que tienes, sobre tu patrimonio nacional. Ninguna compañía privada lo va hacer, ni va hacerlo mejor que tú, sobre todo porque la racionalidad de las decisiones es muy diferente, en una empresa privada se imponen la racionalidad del capital, la rentabilidad financiera, en cambio en una empresa pública tienes más bien cuidado por un recurso natural escaso, no renovable, buscas preservarlo para futuras generaciones, etc. 

Entonces la óptica de negocios es muy diferente en una empresa pública que en una privada, el único problema es que como las empresas públicas no tienen los recursos suficientes para desarrollar todas las actividades, cuando es demasiado lo que hay que hacer y no se tiene los recursos suficientes, no queda otra más que apoyarse en el sector privado, ahí lo importante es ver cómo participa el Estado, los alcances y los objetivos de dichas contrataciones; pero definitivamente, no es con contrataciones en la que el Estado pierda el control técnico-económico de la cadena petrolera que mantienes tu soberanía, participas de una parte importante de la renta o preservas el recurso natural.  

PP: Cambiando un poco de tema y teniendo en cuenta que en Bolivia también es un asunto de mucha relevancia y discusión quisiera que nos expliques cómo han usado la renta petrolera en México  

VPR: El uso que se le da al ingreso fiscal del petróleo es muy malo, hay una repartición de la renta petrolera sesgada hacia las clases favorecidas de la sociedad, me estoy refiriendo concretamente a la clase empresarial y a las clases sociales de altos ingresos que son sectores que no pagan impuestos. Por ejemplo, todos los grandes monopolios privados que hay en México, como las televisoras, las cementeras, las telecomunicaciones no pagan impuestos, porque la política fiscal es muy favorable, hay exenciones fiscales, créditos y toda una serie de privilegios que están diseñados, en principio, para favorecer la inversión, pero que en realidad se convierten en mecanismos para que las compañías acaben no pagando impuestos corporativos. México tiene de las tasas más bajas de recaudación en América Latina, apenas llega al 9% de su Producto Interno Bruto (PIB), entonces la riqueza petrolera lo único que está haciendo es: por una parte compensar todos los déficits fiscales del gobierno y, por otra parte, posibilita y da viabilidad a la evasión fiscal.  

PP: En tu criterio ¿cuál debería es el uso más óptimo de la renta petrolera?  

VPR: Aquí lo importante es ver que la riqueza petrolera es un recurso que es temporal, no es permanente, porque es dado gracias a un recurso fósil fi nito que ya no se va a recuperar con el tiempo, por ello esa renta solamente tiene una vigencia temporal. Entonces lo que se necesita es hacer un desarrollo endógeno, verter esa renta petrolera hacia el interior del país para mejorar la educación, para construir infraestructura, mejorar la vida de la población, pero sobre todo para elevar la calidad de la mano de obra mexicana, ir sobre todo a la formación de personal para las áreas técnicas, que es como formas realmente el personal capacitado para todas las actividades que necesitas. A parte de crear atender algunas urgencias sociales, hospitales, escuelas o políticas de combate a la pobreza, pero sobre todo lo que habría que hacer es invertir en capital humano. La renta petrolera debe servir para que la gente tenga capacidades adicionales a las que tiene, porque el nivel educativo en México es muy bajo. 

Pero, lamentablemente, la perspectiva para PEMEX y la industria petrolera mexicana es mala, además que no ha habido mucha suerte en encontrar petróleo, la orientación es totalmente enfocada a que la inversión privada haga todo, entonces estamos en un impulso de privatización que avanza sistemáticamente, como el paso del elefante, lento pero aplastante, de tal manera que se va a conculcar la renta petrolera, se va a privatizar esa renta y México va a perder una gran oportunidad que la madre naturaleza le dio.  

 

Fuente: http://www.kaosenlared.net/noticia/mexico-hay-privatizacion-disfrazada-toda-industria-petrolera-entrevist